Sarah Scott guardó silencio en clase.
Los médicos predijeron que la mejoría se estancaría a los seis meses. Sarah demostró que estaban equivocados.
La historia de Sarah Scott
En 2009, Sarah Scott tenía 18 años y estaba terminando su último año de escuela en Hertfordshire, Reino Unido. Durante una clase de literatura inglesa, estaba leyendo en voz alta cuando de repente se sintió mal. Estaba sufriendo un derrame cerebral.
Era joven y sana, sin síntomas de alerta. Su familia quedó consternada. Posteriormente, los médicos identificaron la causa como un foramen oval permeable (FOP), también conocido como "agujero en el corazón". Esta pequeña abertura, que normalmente se cierra después del nacimiento, puede permanecer abierta en algunas personas. En el caso de Sarah, permitió que un coágulo de sangre viajara hasta su cerebro, provocándole un accidente cerebrovascular isquémico.
El derrame cerebral afectó el centro del lenguaje de su cerebro y le provocó afasia de Broca, una afección que dificulta enormemente el habla. Si bien la agudeza mental de Sarah se mantuvo intacta, la comunicación se convirtió en un gran desafío.
La recuperación fue larga y exigente. La terapia del habla se convirtió en una parte fundamental de su vida, requiriendo repetición constante, paciencia y resiliencia.
Inicialmente, a Sarah y a su familia les dijeron que la recuperación probablemente se estancaría después de seis meses. Sin embargo, su experiencia ha demostrado una realidad diferente. Años después, continúa mejorando, lo que nos recuerda que la recuperación no tiene fecha límite y que el progreso puede continuar mientras haya esfuerzo.
Sarah comparte su experiencia públicamente a través de su canal de YouTube, SymphUK, documentando la realidad de vivir con afasia y el proceso continuo de recuperación. Su historia se ha convertido en uno de los ejemplos más reconocidos de supervivencia a un ictus en jóvenes y del impacto que la afasia tiene a lo largo de la vida.